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El seitai es una educación para vivir sano y cultivar esta capacidad inherente a nuestra propia existencia.
Si por correr detrás de la técnica se llega a perder de vista la psique, el seitai desaparece.(H.N.)

martes, 1 de noviembre de 2011

A cerca del curso en Navarra (Octubre 2011)


Algunas de las personas que asistieron a este curso de fin de semana de Octubre en Navarra a penas han oído hablar a cerca del Seitai…Pero, en todas apareció Katsugen y percibieron la esencia profunda del yuki.

Una simpática señora de unos 70 años confiesa entre sonrisas: “Si alguien me pregunta a cerca del Seitai por la calle podría llegar a responder:
- Mmmm…¿Una comida Oriental?”
Personalmente, siento una especial satisfacción cuando encuentro a personas así, ya que llegan al curso sin ningún tipo de pre-conceptos y esto simplifica las cosas. Practicar sin pretensiones, sin expectativas concretas es algo que aunque lleve muchos años de práctica, no olvido y así, sin esperarlo, aparecen resultados sorprendentes, fuera de todo pronóstico. Han llegado al curso guiados por una corazonada, muy próxima al instinto y es precisamente ese instinto la clave central de una práctica sana.
Esta misma señora, en su comentario al final del curso de dos días comentó: “Algunos seguro que observasteis que en mi espalda se aloja una “chepa” considerable (sonríe)… Mi sensación es que ha disminuido en tamaño y peso… me siento, por tanto, más ligera, mi capacidad pulmonar ha aumentado de forma impensable y mi cabeza se ha desenganchado del cuello…(sonríe de nuevo y sus ojos chisporrotean)… Estoy muy contenta de averiguar que el Seitai no es ninguna comida exótica…(risas en la sala).”

 El señor P.:
- “Gracias por convertir el Seitai en una práctica tan cercana… Esta mañana, tras la práctica de ayer, me sentía muy bien… relajado y tranquilo. Sin embargo, notaba cierto dolor en un lado del cuello… y he de confesar que aunque me hubiera quedado con esa molestia a cambio de este estado, el dolor ha cedido y siento como si el cuello fuera de goma (risas)”

Todas y cada una de las células del cuerpo, en esencia, ya conocen el Seitai, porque quieren vivir espontáneamente libres. En éste sentido, no es nada de extrañar que el Seitai sea algo tan familiar, a pesar de que, en teoría,  uno no haya practicado antes. Cada molécula, cada átomo ya conoce y por supuesto todo el Universo conoce esto. Lo único que hacemos es permitir que las trabas mentales y emocionales no corten este deseo real y natural. El Seitai no depende de una sofisticada técnica de siglos de antigüedad, sino del conocimiento acumulado, como mínimo y según algunas teorías, de 13.700 millones de años. Nuestro maestro, por tanto,  tiene una edad considerable que merece todo el respeto.
Si se sigue practicando con esta actitud, la desaparición del dolor de cuello no es más que la guinda del pastel. El Katsugen no sólo resulta muy agradable, sino que nos enseña de forma permanente. Mientras aparezca el movimiento espontáneo, la vida nos está enseñando. Saborear la guinda, como una delicatessem..mmm... Si alguien quiere todo el pastel, no tiene más que servirse...

El señor J.:
“He disfrutado y además me he reído con ganas… Pero me ha sorprendido que en medio de una práctica las lágrimas empezaron a brotar. Mis ojos eran como surtidores. No he encontrado un motivo para ello, ni sentía angustia. De hecho ahora me siento muy aliviado…”
El señor J. Es un hombre grande y fuerte, y seguramente no encuentra muchas ocasiones para permitirle a sus sentimientos un momentito de paz. Enhorabuena y a seguir disfrutando de la vida con alegría en toda su diversidad!