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El seitai es una educación para vivir sano y cultivar esta capacidad inherente a nuestra propia existencia.
Si por correr detrás de la técnica se llega a perder de vista la psique, el seitai desaparece.(H.N.)

lunes, 6 de junio de 2011

El seitai y la risa (II)


Practicar la risa y el seitai calma la mente consciente, soltando todo control del ego. Cuando reímos de verdad nos desinhibimos y nos trae sin cuidado lo que los demás piensen de nosotros. Cuando practicamos katsugen undo nos ocurre lo mismo: nos abandonamos. No río para los demás, sino para mí, porque me da la gana. Mi cuerpo se mueve porque él quiere, no porque lo diga mi mente. No practico katsugen undo para que me observen. Me muevo para mí.

Con la práctica de la risoterapia se puede experimentar cómo el bajo vientre empieza a vibrar, sin haberlo decidido con la mente. Sentimos nuestro cuerpo sonreír y luego reír con todas sus células, desde la zona occipital hasta los dedos de los pies, pasando por el tanden. Esa vibración de la risa en el vientre es auténtico katsugen undo, el movimiento más genuino del cuerpo.

En esos momentos podemos sentir la conexión con el todo, la unidad con el universo. Con el seitai y con la risa experimentamos que Todo es Uno. Y entonces recordamos las palabras del Maestro Noguchi: ¡Yo soy el centro del universo!  El tiempo se detiene y aparecen la paz y la felicidad. Como los niños, disfrutamos con nuestra respiración profunda, con el movimiento del ki y la vibración de nuestro cuerpo. Nos divertimos con nuestros bostezos, nuestros estornudos o nuestras carcajadas. Reír es expresar la alegría de respirar, de moverse, de estar vivos. Risa profunda y seitai nos sitúan en el aquí y el ahora. Gracias a ambos recuperamos el control de nuestro ser y nuestra vida.

En su libro Katsugen, the gentle art of well-being[1]Richard S. Omura escribe lo siguiente:

El placer no es una opción. El placer es un requisito para una vida feliz y plena. (...) No debemos olvidar mantener el contacto con el niño que llevamos dentro (...). Al crecer perdemos la visión del niño. Dejamos de mirar como niños. El katsugen puede hacer revivir nuestra capacidad para el placer. Katsugen es como otorgarnos cada día unas mini-vacaciones. ¿Cuántas formas de divertirte conoces? ¿Y cuántas razones para no llevarlas a cabo se te ocurren?

La mayoría de adultos tiene tendencia a reír muy poco o nada. Los niños juegan y se mueven según les pida su cuerpo. La mente no interviene. Los más pequeños ríen cuando están a gusto y en armonía con su interior y su entorno, sin que su mente censure esa risa sana. El seitai nos permite volver a ser niños. El cuerpo sabe cómo moverse y cómo reír. Cuando la mente adulta y arrogante se calma, entonces la auténtica risa y el movimiento genuino surgen por efecto de nuestro sistema nervioso involuntario.

Practicar el seitai sin estar conectados con nuestro niño interior no suele hacernos sentir realmente en plenitud, y no despierta el katsugen profundo. Recurrir a la risa es la mejor forma de despertar al niño o la niña que llevamos dentro y así incrementar nuestra capacidad para la alegría y el placer creativo. Para mantener el equilibrio es vital permitir a ese niño que se manifieste con su sencillez, su entusiasmo y sus ganas de jugar, relajarse y divertirse. Todos somos niños del universo y guardamos alegrías que necesitan ser desveladas.

Si la mente entra en conflicto con lo que nuestra alma desea, nos sentimos estresados y perdemos nuestra libertad. Nuestro cuerpo fue creado para moverse con total libertad. Con la risa, al igual que con el seitai, podemos recuperar la espontaneidad y la armonía interior, liberándonos de vergüenzas e inseguridades aprendidas, y comprobando cómo nuestro ser natural se empieza a abrir. Tanto en el seitai como en la risoterapia se trata de disfrutar dejando el cuerpo en total libertad y permitir que el movimiento aparezca en cualquier lugar del cuerpo, incluso en el diafragma, el bajo vientre y las cuerdas vocales. Entonces nuestras células se sienten felices de poderse mover, jugar y reír libremente.

Cuando aprendemos a tomar distancia de nuestros pensamientos y nuestras emociones, cuando estos ya no nos controlan ni nos hacen sufrir con objetivos demasiado duros, cuando permitimos a nuestro niño interior que se divierta, empezamos a dominar el arte de vivir. Equilibrar nuestra vida mediante el seitai y la risa es una forma magnífica de disfrutar con los altibajos de la existencia. Divertirse, reír y mover el cuerpo son deseos que el seitai ayuda a despertar, al igual que nuestra libertad interior.

Empecemos por fin a ser el niño o la niña que tal vez nunca nos permitimos ser. Descubrir que nuestra risa es contagiosa para los demás y para nosotros mismos es un placer incomparable.

continuará

Yolanda Bandrés


[1] La traducción al español sería “Katsugen, el arte suave del bienestar” .



1 comentario:

  1. A reír. A reír. A carcajadas. Todos a reír. Las flores de mi jardín no las riego yo, las riega la lluvia. Y yo me río. A reír, a reír. Todos a reír.

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