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El seitai es una educación para vivir sano y cultivar esta capacidad inherente a nuestra propia existencia.
Si por correr detrás de la técnica se llega a perder de vista la psique, el seitai desaparece.(H.N.)

jueves, 3 de marzo de 2011

Exhalación (3): Eliminación del ki residual (zyaki)

Podemos realizar este ejercicio de pie, sentados a la japonesa o incluso sentados en la parte final de una silla, de forma que la espalda quede liberada.
Arqueamos la espalda hacia atrás y con la yema de los dedos localizamos una zona que suele estar endurecida en la boca del estómago, por debajo de las costillas.
Para localizar mejor la zona, podemos forzar este arqueo y presionar ligeramente. Si sentimos cierta molestia o dolor puede resultar un buen sistema para saber si los dedos se encuentran en el lugar adecuado.
De cualquier forma, después no conviene apretar éste punto, ya que una de las funciones principales de este ejercicio es la de relajar la boca del estómago, que está muy relacionada con la tensión mental.
Inicialmente y antes de empezar con las exhalaciones, podemos abrir y cerrar la mandíbula varias veces, para aflojarla, con la cabeza un poco hacia atrás de forma que el cuello se relaje.
Conviene hundir el pubis hacia atrás para que la columna sienta su centro y manifieste cierto arqueo natural y no olvidarse de abrir el entrecejo.
Después comenzamos a exhalar, con la boca abierta, a la vez que el cuerpo se va inclinando lentamente hacia delante. Al salir el aire desde el vientre se produce un ligero sonido similar al que se produce cuando queremos entelar un cristal con nuestro aliento: HHHAAAAA... 
La espalda no se encorva y baja de forma que todas las vértebras se estiran.
Levantamos ligeramente la barbilla para que la zona trás las orejas se relaje también.
Mentalmente nuestra atención sólo se centra en expulsar, paralelamente y a través del aire, todos los pensamientos negativos, emociones estancadas o cualquier tipo de dolencia.
Podemos imaginar que literalmente vaciamos todo nuestro ser de influencias negativas acumuladas. En esta exhalación larga, vaciamos todo el ki residual del organismo.
Cuando ya no queda más aire que expulsar, aun podemos realizar una última exhalación más breve, como un suspiro final, a la vez que aflojamos el cuerpo, los brazos y eliminamos cualquier recodo de pensamiento, permitiendo que de forma espontánea recupere su postura vertical mientras el aire entra suavemente por la nariz.

Podemos repetir este proceso unas cuantas veces: tres, cuatro o incluso más...siempre con la sensación de vaciar… vaciar… exhalar… exhalar hasta el infinito…
Lo importante es ir sintiendo como después de cada respiración, esta se realiza con mayor profundidad  y la inspiración va llegando hasta el bajo vientre.
Al ir repitiendo, las costillas se movilizan y permiten que el oxígeno llegue a la parte baja de los pulmones en la inspiración. Este hecho es clave para que se desvanezcan las tensiones emocionales que ahí se alojan y estancan,  en forma de anhídrido carbónico y que impiden que entre el oxígeno limpio hasta lo más profundo.
Después permanecemos con la cabeza un poco inclinada hacia atrás y la mente abandonada. 
Si aparecen bostezos es una excelente señal de que el cuerpo empieza a manifestar su deseo interior de movilizarse hacia la vida.
Este ejercicio lleva consigo un contenido muy profundo, legado por el Maestro Noguchi, cuya finalidad última es la de conseguir la mente despejada que conecta con el Universo.
De estas manera, el cuerpo recobra la necesidad espontánea de que surja Katsugen en el momento en que aparece esta necesidad.


Generalmente la mente crea ideas de culpa, se aferra a emociones o simplemente a ideas de discursos aprendidos con los que solemos identificarnos. Cualquier momento es idóneo para limpiar la mente de esos discursos a través de la expulsión del ki residual, ya que éstas son ideas inútiles que realmente no sirven para nada.
Así, frente a cualquier problema, podemos observar el futuro con la psique en blanco de un nuevo amanecer, se puede encontrar una solución clara desde el fondo limpio de nuestro propio Ser.

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