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El seitai es una educación para vivir sano y cultivar esta capacidad inherente a nuestra propia existencia.
Si por correr detrás de la técnica se llega a perder de vista la psique, el seitai desaparece.(H.N.)

jueves, 10 de febrero de 2011

Exhalación 2: Ejercicios introductorios para que se manifieste Katsugen undo

Cuando el cuerpo está sensible, el movimiento espontáneo o Katsugen aparece cuando es necesario. Por ejemplo, bostezando cuando existe cansancio mental o moviendo el cuello sin darnos cuenta cuando la vista está cansada.
Sin embargo, como práctica, solemos inducirlo y aunque existen muchas formas, la más habitual es a través de tres ejercicios introductorios que explicaremos con más detalle en las siguientes entradas:


1.- Exhalación del ki residual, profundizando la respiración.
2.- Exhalar girando la columna vertebral para activarla.
3.- Exhalar arqueando la columna y juntando los omóplatos.


Cada uno de ellos resulta completo en sí mismo, aunque hace hincapié en aspectos distintos. La atención principal enfoca y estimula zonas diferentes, aunque en los tres casos participa el cuerpo como un todo.

Los tres tienen algo fundamental en común y es que están centrados en la exhalación larga, de forma que la inspiración aparece de forma natural y profunda como efecto o consecuencia de esa exhalación que con un poco de práctica llega a ser muy... muy... larga.

Después de realizarlos, simplemente permanecemos con la mente abandonada, los ojos preferiblemente cerrados y permitiendo que el cuerpo se exprese libremente a través del movimiento espontáneo. No importa el tipo de movimiento que aparezca mientras surja del interior y no de la mente voluntaria. De hecho, aunque no aparezca movimiento exterior podemos permanecer quietos mientras el movimiento se realiza aunque de forma invisible, a nivel interior. En este sentido, existe una gran diferencia sustancial con la mayoría de las técnicas que suelen basarse en la musculatura voluntaria. 

Algunos levantan los brazos, otros arquean la cintura, mueven el cuello, se balancean, etc. Pero cualquiera de estos movimientos debe nacer del centro (tandem) y en ellos participa todo el organismo, manifestando, de alguna manera, la alegría que se desprende del hecho de estar vivo.
Cuando el movimiento se detiene por sí sólo podemos respirar profundamente y finalizar la práctica.  
No obstante, si queremos seguir, esperando en calma nuevas manifestaciones, iremos entrando en nuevos estados de profunda calma y serenidad, a la vez que se descubre el claro enlace que existe entre la mente y las tensiones adquiridas en el cuerpo.