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El seitai es una educación para vivir sano y cultivar esta capacidad inherente a nuestra propia existencia.
Si por correr detrás de la técnica se llega a perder de vista la psique, el seitai desaparece.(H.N.)

martes, 20 de abril de 2010

Gyoki: Respiración por la columna.

En Seitai, el gyoki se practica para “movilizar” el ki y establecer comunicación entre nuestra mente consciente y el inconciente (estrechamente relacionado con el cuerpo).
A través de esa movilización interna, entra fuerza física, el ánimo crece y apetece actuar.
Existen muy variadas formas de practicar gyoki. En esta ocasión, nos centraremos en la respiración por la columna.
Para ello, resulta inconveniente “esforzarse” o empeñarse en la técnica. En realidad es preferible usar la imaginación.

Nos sentaremos con la espalda recta, pero sin apoyarla sobre ningún respaldo para que tenga movilidad (espalda recta no es sinónimo de tensa). 

Si no estamos acostumbrados a sentarnos a la japonesa, estaría bien sentarse en un taburete o en la zona más alejada del respaldo.
La gracia es que si nos ejercitamos asiduamente, podremos practicar en cualquier situación... en el metro, mientras caminamos, mientras escribimos, etc.
Quizá, el principal inconveniente para este tipo de gyoki es la “idea” de que respiramos por la nariz, cuando, en realidad, lo fundamental ahora es respirar por la columna vertebral. Sólo eso: "inspirar a lo largo de toda la columna".

Podemos empezar imaginando que con la inspiración, el ki entra hasta el centro mismo del cerebro, luego se comunica con las vértebras cervicales, luego dorsales, lumbares, coxis hasta  realizar todo el recorrido hasta abajo y llenar el vientre.
Si permanecemos atentos a esta sensación, concentrados en nuestra médula espinal y su recorrido, no tardará en aparecer sudoración a lo largo de la musculatura de la espalda.
 Al principio es mejor practicar con los ojos cerrados (el entrecejo no debería estar fruncido) y visualizar, una por una, las vértebras que están respirando. Notar entonces como la respiración pasa por ellas hasta sentir que la espalda empieza a sudar. Esto viene acompañado por el arqueo de la columna que surge para liberar o desatascar las zonas por donde el ki no pasa. Así se va consiguiendo movilidad en las vértebras y el pecho se abre. Si se realiza de esta forma, aunque parezca un método sencillo, el cuerpo y el estado anímico se vuelven mucho más ligeros. Muchas anomalías se pueden resolver respirando de esta manera.
De hecho, la columna vertebral ya respira (transpira) de forma natural, por eso, lo único que hay que hacer es centrarse en ese proceso, pero como dije al principio, sin darle muchas vueltas con la cabeza, ni empeñarse mentalmente en conseguirlo. Además, con esta práctica, las personas indecisas experimentan especialmente algunos cambios interesantes.
Exhalar profundamente, antes de empezar la inspiración constante, facilita el propio deseo de inspirar de forma espontánea.

martes, 13 de abril de 2010

EL Ki: Consideraciones iniciales.

En Seitai el ki es el eje central. 
Se pueden realizar prácticas, pero si el ki no se comunica, desde luego, estaremos practicando algún tipo de ejercicio, pero no propiamente Seitai.
En Occidente no existe una traducción ideal para este concepto (Chi en china, Prana en la India...). Si lo traducimos como "aliento o energía vital" podríamos estar olvidando algunos aspectos o dimensiones importantes.
El ki es invisible y sabemos que existe porque podemos percibirlo, detectar sus manifestaciones, incluso en los actos más cotidianos.
El ki mueve la vida. Es anterior al propio nacimiento, y hay quien afirma que es anterior, incluso, al nacimiento del cosmos.


Caminamos por la calle, una persona se acerca para preguntarnos una dirección y más allá de pre-conceptos culturales (color de piel, complexión, forma de vestir, etc.) nuestro cuerpo “siente” un “algo”, a nivel instintivo, una vibración, una sensación directa. No tiene que ver con las palabras y su significado.
Entramos en una cafetería o en una tienda y “sentimos” el ambiente del lugar, incluso sin ser conscientes.
Un niño llora y captamos su deseo interior, si tiene hambre o tiene calor...
...Algo así como “el aire” que rodea a una persona o su ambiente...
Sucede que entre dos personas, el ki se comunica, se sintoniza. En otras ocasiones, por mucho que se empeñen por tener intereses comunes, el ki se comunica con dificultad.

Podríamos decir, que en la educación Seitai el ki es el aspecto fundamental.
Cualquier situación, como tocar a alguien en el hombro, mover la mano, cocinar, hablar o pintar.. cambia sustancialmente con la comunicación del ki.
Por ejemplo, a través del yuki, el ki se comunica y esto puede suceder con naturalidad si alejamos de nuestra mente toda intención. Desde luego, no buscamos “curar”, como sucede en técnicas terapéuticas, simplemente “escuchar” la voz, a veces muy silenciosa, del ki, prestar atención con todo el ser.
O a través del gyoki donde el ki se trabaja a nivel individual, podemos “sentir”, por ejemplo, como en determinadas zonas de la espalda aparece cierta sudoración, fenómeno debido a que el ki se encontraba atascado y quiere fluir para regular el estado.
En Seitai cultivamos la sensibilidad en el mundo del ki y nos vamos acostumbrando a “sentir” su calidad o presencia. Cuando hablamos de “sentir” nos referimos a las percepciones que vienen del instinto, no al sentir de tipo emocional.
Así, solemos emplear expresiones tales como: el ki está estancado en tal zona de la espalda; el ki fluye; mover el cuerpo a trvés del ki; el ki está turbio; esta persona percibe muy bien el ki; ki transparente, ideal para hacer yuki; ki alegre, etc.
Cuando el ki se acumula en el vientre se produce un estado de profunda calma mental y plenitud.

Pero...por favor, pongámonos de pie...

El ki: consideraciones iniciales.Práctica.


Pero... pongámonos de pie... A ser posible con los pies paralelos y separados entre sí, el ancho de las caderas. Permanecemos unos instantes lo más relajados posible, con los brazos caídos a ambos lados, de forma natural. Ahora, abrimos las manos, estiramos los dedos y permitimos que se muevan los brazos, realizando un suave balanceo hacia delante y atrás, realizando la menor fuerza muscular posible. Como si flotáramos dentro del agua. Podemos realizar este balanceo al ritmo y altura que nos resulte más cómodo.
No tardaremos en sentir una sensación agradable en las manos.
Puede manifestarse como hormigueo, calor, aire tibio, etc.
Si nos dejamos llevar en ese movimiento, sin ninguna intención mental, sin perseguir nada concreto, descubriremos como el ki agradable envuelve las manos. De hecho, abandonarnos a esa sensación nos produce un suave bienestar en nuestro interior y podemos permitirnos disfrutar de ese placer unos minutos.
A partir de algún momento, conviene no ser demasiado obedientes con las pautas de estilo de movimiento, y si apetece, podemos variarlo a nuestro gusto... levantando una mano y luego la otra, abriendo más los brazos, aleteando suavemente los homóplatos para desengancharlos, incluso moviendo la espalda como un muelle, lateralmente o retorciéndola.. Enfín, cualquier movimiento que resulte agradable... Recordemos que nuestro cuerpo está sumergido en un agua a una temperatura muy confortable y permite que nuestro cuerpo flote: el ki nos envuelve.
Cuando hayan transcurrido unos minutos... cinco, diez o más... centramos la atención en el vientre y vamos parando muy suavemente el movimiento y después abrimos los ojos.

Si hemos percibido el ki en este sencillo ejercicio, podemos volver a esa sensación envolvente cuando practiquemos yuki, gyoki o simplemente cuando queramos serenarnos y dejar los problemas a un lado.