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El seitai es una educación para vivir sano y cultivar esta capacidad inherente a nuestra propia existencia.
Si por correr detrás de la técnica se llega a perder de vista la psique, el seitai desaparece.(H.N.)

viernes, 31 de diciembre de 2010

viernes, 24 de diciembre de 2010

viernes, 12 de noviembre de 2010

Yuki (II): Las 4 consecuencias.

Con la práctica del yuki afloran “sensaciones” que a menudo escapan la comprensión lógica habitual.  Estas son tan variadas como personas, ya que cada uno las experimenta interiormente con su propio abanico de matices. Esto sucede, tanto en el momento de la práctica, como en los días siguientes (Efectos de la regulación).
A modo de síntesis y para comprender de alguna forma la raiz o causa de estas “sensaciones”, podemos sintetizarlo, explicando que son el resultado sustancial de los siguientes cuatro fenómenos o consecuencias:

   1.- Relajación completa. 
2.- Serenidad psíquica.
    3.- Respiración profunda.
    4.- Vigor o fuerza interna.
 1- Relajación completa del cuerpo, ya que se han aflojado unas zonas concretas o tensiones parciales, causantes de que el cuerpo no pueda relajarse por completo ni siquiera durante el sueño. Nuestra sensación de cansancio a veces se percibe como si todo el cuerpo estuviera en mal estado. Sin embargo, realmente la tensión está localizada en alguna zona bien definida. Cuando en ésta se recupera la movilidad, todo el cuerpo consigue descansar “realmente”.

 2- La mente acompaña el estado del cuerpo, como consecuencia y sin esfuerzo, se produce un estado de especial serenidad psíquica. Los pensamientos se evaporan como si se hubiera activado una especie de válvula capaz de soltar una mente embotada en plena ebullición.

 3- También, como consecuencia espontánea, la respiración llega hasta el bajo vientre, produciéndose una respiración natural: sosegada y profunda. En el vientre cabe infinitamente más aire del que imaginamos habitualmente y esto produce un placer profundo y trascendente: "El mundo cabe en el vientre".

 4- Curiosamente, este proceso no nos deja como “atontados” o adormilados.. más allá de esa profunda relajación aparece una sensación de conciencia del vigor que surge desde lo más hondo del cuerpo o de la vida misma. Como si la energía aletargada, despertara. Se siente una profunda renovación que engloba todo el ser.

viernes, 22 de octubre de 2010

Katsugen undo: Testimonios 1

A pesar de llevar más de 25 años practicando Katsugen, no dejo de maravillarme a diario de su alcance.
Esta mañana, he hablado con la señora “C” que con sus 69 años y haber venido varias veces para recibir yuki, se ha animado a asistir a las reuniones de prácticas.
Durante la reunión, de hora y media, en la que realizamos algunos ejercicios para estimular el movimiento esponáneo, me di cuenta que su cuerpo no acababa de soltarse debido a que su mente estaba demasiado pendiente del entorno.
Bien, pues hoy me ha explicado que al llegar a su casa se encontraba extremadamente cansada. Tanto, que sin poderlo evitar, tuvo que tumbarse en la cama para dormir.
Debo aclarar que se trata de una persona que siempre padece de insomnio.
Tras dormir un buen rato, le despertó el timbre porque le traían la compra a domicilio. Abrió la puerta y le dijo a su marido, el cual también había asistido a la misma reunión, que se volvía a la cama porque estaba "rendida". Al meterse en la habitación dispuesta a recuperar el sueño, empezó a bostezar.
No a bostezar una o dos veces... si no más de una hora seguida sin poder parar de bostezar! Aunque lo intentara, no podía parar! 

- Era como si mi cuerpo actuara por su cuenta, mientras los bostezos se repetían de forma autónoma...
Cuando finalmente pararon, dice, salí de la habitación y un dolor de cabeza subterraneo y constante había cedido el paso y mi cabeza se encontraba sorprendentemente fresca y despejada. 

- Mi cansancio había desaparecido por completo!
Desde luego, estoy contento, porque a partir de ahora, la señora “C” ha comprendido la profundidad del movimiento involuntario y regenerador a las mil maravillas.
Por suerte, el katsugen se manifista con energía, sin importar la edad. Se manifiesta incluso cuando la mente trata de impedirlo, pues es una manifestación espontánea del deseo propio de vivir sano y animado.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Yuki (I) : Introducción.


Si nos duele el estómago, la cabeza o las muelas, llevamos las manos a esa zona. Lo hacemos instintivamente, sin una voluntad lógica la mano se dirige casi de forma automática.
Son actos reflejos, al igual que lo es, la forma de atender con delicadeza a un bebé cuando le acariciamos la nuca o la barriga, o cuando acompañamos con la mano la zona dorsal de espalda de alguien para darle ánimo
Como consecuencia de estos fenómenos, que en sí mismo no persiguen ningún fin aparente, la zona afectada siente cierto alivio y el niño o la persona se calman porque les reconforta esta comunicación íntima tan agradable.
Son momentos en los que aparece este sistema tan natural de atención y en ellos se encuentra una relación peculiar con la vida misma.
Hablamos de yuki cuando vamos profundizando en esas sensaciones y conectamos con lo que llamamos ki o energía que palpita bajo cualquier forma de vida.
El yuki no sólo se da entre las personas, sino también puede aplicarse a las plantas o a los animales que son sumamente sensibles a esta comunicación que nace del deseo natural de prestar atención.

 Al ir practicando yuki, la sensibilidad aumenta, vamos percibiendo matices sutiles y el ki puede comunicarse en la profundidad. De esta forma, muchas anomalías desaparecen para ceder el paso al bienestar que produce la respiración cuando el vientre se llena de energía.
 

El yuki, aunque suele realizarse con las manos, también puede realizarse con los ojos o de muy diversas maneras. En realidad, parte del corazón y la mente debe estar despejada y clara como la de un niño, con la transparencia de un arroyo que fluye en las altas montañas.

El maestro Noguchi supo escuchar la vida tal cual se manifiesta y definió el yuki con un símil que sugiere la amplia gama de sensaciones que se experimentan con esta práctica.
Así pues, veía el yuki como “La luz que penetra a través del Shoji” (puerta corredera con entramado de madera cubierto de papel típica japonesa).
Esta luz, al igual que el yuki, es envolvente, agradable, suave y cálida.
Así que, aunque la mano se sitúe en una zona determinada, el yuki debe abarcar la totalidad y llegar hasta el interior profundo para despertar la fuerza latente que subyace en el fondo de cada persona.

Aunque al practicar yuki la persona recobra y amplía su propia capacidad para vivir sano, dentro de la cultura del Seitai no se realiza con ninguna intención terapéutica, puesto que la atención se centra en el movimiento de la vida. Para que esta atención sea limpia la mente no debe albergar pretensiones o deseos de lucimiento como... ¡mire que yuki tan habilidoso leestoy realizando!
De la misma manera, quien recibe yuki no delega el hecho de estar vivo en otra persona.
Pongamos por caso...una persona se tumba, como diciendo: “Aquí estoy... ahora ya puede curarme o aplicar sus técnicas para que esto no me duela...etc.”
Esta forma de sentir no tiene ningún sentido a nivel de yuki y sería tanto como decir: tengo ganas de ir al lavabo, por favor, puede usted realizar por mi mis propias necesidades?

Por estos motivos, habitualmente, cuando viene alguna persona para recibir yuki, suelo pedir que realice algún ejercicio apropiado para estimular el deseo espontáneo del cuerpo, Y le sugiero que observe los efectos o consecuencias del mismo.
Es una manera de que la persona tome las riendas de su propia vida y no delegue totalmente semejante responsabilidad en otra persona. Es una forma de “darse cuenta” de que es capaz de vencer por sí misma sus dificultades o tensiones parciales, acudiendo a su fuerza interna latente.
Así que animo a desprenderse de prejuicios y a situar las manos con el respeto que la propia vida merece y de esa manera disfrutar plenamente, y sin ataduras de los efectos del yuki como un regalo de la Naturaleza misma.

viernes, 21 de mayo de 2010

jueves, 13 de mayo de 2010

Katsugen undo: Origen fisiológico. (I)


El Katsugen undo o movimiento regenerador se practica con la mente abandonada y sin esperar nada a cambio. Se trata de disfrutar del propio movimiento espontáneo sin tener en la cabeza pensamientos como...si practico, conseguiré esto y lo otro...
Desde luego, cuando se practica se obtienen beneficios importantes, incluso sorprendentes, pero eso no significa que estos se busquen como objetivo.
Debemos permitir que el movimiento involuntario se manifieste con libertad, sin los obstáculos de la mente calculadora, que en este caso se convierte en una espectadora que ha perdido su capacidad de judgar.

Abordemos, ahora, algunas consideraciones que aclaran, desde una óptica fisiológica, el origen del Katsugen undo.

Nuestro cuerpo, está formado por dos sistemas intercomunicados:
El voluntario y el involuntario o autónomo.

En el sistema voluntario se involucran todos aquellos músculos que podemos mover intencionadamente (piernas, brazos, cuello, etc.). Muchos de estos movimientos, como andar, escribir o sujetar alguna cosa, se realizan de forma automática, después de un tiempo. Pero siguen siendo voluntarios y se rigen por el sistema motor piramidal.
Su ejercitación, por ejemplo, es la clave del deporte.

En el sistema involuntario o autónomo las actividades se controlan mediante el sistema extrapiramidal, esto quiere decir que estas actividades no llegan a la parte consciente del cerebro y son controladas principalmente por el cerebelo a través de la médula espinal y sus ramificaciones.
Así, encontramos los músculos lisos que actúan independientemente a nuestra voluntad, como el corazón, el estómago, el hígado, los riñones, etc.
Este sistema regula la actividad interna del organismo, como la circulación de la sangre, la respiración o la digestión y se encarga también de mantener el balance, la postura y el equilibrio mientras se realizan movimientos voluntarios.

El sistema extrapiramidal actúa a través de sus dos componentes: sistema simpático y el parasimpático. Estos sistemas actúan como freno y acelerador, según las circunstancias.
 


El sistema simpático tiene la misión de activar el funcionamiento de los órganos del cuerpo y estimular diversas reacciones en casos de emergencia o de gasto energético:
aumenta el metabolismo, incrementa el riego sanguíneo al cerebro, dilata los bronquios y las pupilas, aumenta la sudoración y el ritmo cardíaco, eleva la presión sanguínea con la constricción de las arterias y estimula las glándulas suprarrenales.
El sistema parasimpático tiene una función retardadora, opuesta a la del simpático. El organismo lo utiliza en situaciones de reposo y relajación, ya que es un sistema ahorrador de energía. Así, por ejemplo, interviene en la digestión, produciéndonos la sensación de somnolencia que notamos después de comer. 
Al cuerpo le apetece una siesta y no correr un maratón ,puesto que la sangre se concentra en el sistema digestivo y no en los pulmones.
Se encarga de disminuir el ritmo cardíaco, contraer los conductos respiratorios, disminuir la presión arterial, aumentar la secreción nasal, de saliva y lacrimal, y aumentar los movimientos peristálticos y las secreciones intestinales.

Entonces ¿Por qué surge Katsugen?

Katsugen undo: Origen fisiológico. (II)


El "problema" aparece cuando el cuerpo está embotado y ha perdido su propia capacidad de autoregulación.
Por experiencia, sabemos que las horas de sueño no devuelven el equilibrio necesario para actuar con frescura. Entonces, se hace necesaria una ayuda...
Los cambios de postura involuntarios que aparecen durante el sueño están destinados a eliminar el cansancio y las tensiones. Estos movimientos son una forma de katsugen undo espontáneo.
Si se tuerce el cuerpo a un lado y al otro, es para regular el estado de la cintura (Lumbar3), que puede estar caída o cansada después de una excursión larga. Por supuesto, lo normal es amanecer con la cama muy desecha.
Si se suben los brazos, se afloja la primera lumbar, y esto es debido a que generalmente ha habido mucha actividad cerebral.
Si dormimos boca arriba y espatarrados es que hemos comido mucho.

Inspirado en éste aspecto de la vida, el maestro Noguchi buscó la forma de provocar este movimiento involuntario, a partir de algunos ejercicios que estimulan esta dirección de movimiento espontáneo y regenerador del cuerpo.
Para ello, estimulamos la médula espinal y el bulbo raquídeo, estimulando la columna vertebral y la zona occipital.
Tras la inducción, mediante estos sencillos ejercicios se activa el sistema extrapiramidal, y entonces, basta con mantener la mente abandonada para que surja movimiento regenerador (Katsugen undo).
Más adelante, con la práctica, el katsugen undo surge cuando el cuerpo lo necesita, de forma que se adapta a los cambios exteriores con facilidad.

De hecho, cuando aparece alguna anormalidad, ésta funciona como estímulo y se consigue aumentar la flexibilidad y la espontaneidad frente a las situaciones cotidianas.
Por ejemplo, cuando la cabeza está muy cargada, suelen salir bostezos; estiramos la cintura cuando se siente cansancio; los ojos lagrimean para limpiarse....


Con el Katsugen undo se entrena y sensibiliza el sistema extrapiramidal, de forma que se equilibra el funcionamiento del sistema simpático y parasimpático para conseguir su máxima eficacia y así recobrar todo el ánimo y el vigor necesarios para vivir con plenitud.
 

martes, 20 de abril de 2010

Gyoki: Respiración por la columna.

En Seitai, el gyoki se practica para “movilizar” el ki y establecer comunicación entre nuestra mente consciente y el inconciente (estrechamente relacionado con el cuerpo).
A través de esa movilización interna, entra fuerza física, el ánimo crece y apetece actuar.
Existen muy variadas formas de practicar gyoki. En esta ocasión, nos centraremos en la respiración por la columna.
Para ello, resulta inconveniente “esforzarse” o empeñarse en la técnica. En realidad es preferible usar la imaginación.

Nos sentaremos con la espalda recta, pero sin apoyarla sobre ningún respaldo para que tenga movilidad (espalda recta no es sinónimo de tensa). 

Si no estamos acostumbrados a sentarnos a la japonesa, estaría bien sentarse en un taburete o en la zona más alejada del respaldo.
La gracia es que si nos ejercitamos asiduamente, podremos practicar en cualquier situación... en el metro, mientras caminamos, mientras escribimos, etc.
Quizá, el principal inconveniente para este tipo de gyoki es la “idea” de que respiramos por la nariz, cuando, en realidad, lo fundamental ahora es respirar por la columna vertebral. Sólo eso: "inspirar a lo largo de toda la columna".

Podemos empezar imaginando que con la inspiración, el ki entra hasta el centro mismo del cerebro, luego se comunica con las vértebras cervicales, luego dorsales, lumbares, coxis hasta  realizar todo el recorrido hasta abajo y llenar el vientre.
Si permanecemos atentos a esta sensación, concentrados en nuestra médula espinal y su recorrido, no tardará en aparecer sudoración a lo largo de la musculatura de la espalda.
 Al principio es mejor practicar con los ojos cerrados (el entrecejo no debería estar fruncido) y visualizar, una por una, las vértebras que están respirando. Notar entonces como la respiración pasa por ellas hasta sentir que la espalda empieza a sudar. Esto viene acompañado por el arqueo de la columna que surge para liberar o desatascar las zonas por donde el ki no pasa. Así se va consiguiendo movilidad en las vértebras y el pecho se abre. Si se realiza de esta forma, aunque parezca un método sencillo, el cuerpo y el estado anímico se vuelven mucho más ligeros. Muchas anomalías se pueden resolver respirando de esta manera.
De hecho, la columna vertebral ya respira (transpira) de forma natural, por eso, lo único que hay que hacer es centrarse en ese proceso, pero como dije al principio, sin darle muchas vueltas con la cabeza, ni empeñarse mentalmente en conseguirlo. Además, con esta práctica, las personas indecisas experimentan especialmente algunos cambios interesantes.
Exhalar profundamente, antes de empezar la inspiración constante, facilita el propio deseo de inspirar de forma espontánea.

martes, 13 de abril de 2010

EL Ki: Consideraciones iniciales.

En Seitai el ki es el eje central. 
Se pueden realizar prácticas, pero si el ki no se comunica, desde luego, estaremos practicando algún tipo de ejercicio, pero no propiamente Seitai.
En Occidente no existe una traducción ideal para este concepto (Chi en china, Prana en la India...). Si lo traducimos como "aliento o energía vital" podríamos estar olvidando algunos aspectos o dimensiones importantes.
El ki es invisible y sabemos que existe porque podemos percibirlo, detectar sus manifestaciones, incluso en los actos más cotidianos.
El ki mueve la vida. Es anterior al propio nacimiento, y hay quien afirma que es anterior, incluso, al nacimiento del cosmos.


Caminamos por la calle, una persona se acerca para preguntarnos una dirección y más allá de pre-conceptos culturales (color de piel, complexión, forma de vestir, etc.) nuestro cuerpo “siente” un “algo”, a nivel instintivo, una vibración, una sensación directa. No tiene que ver con las palabras y su significado.
Entramos en una cafetería o en una tienda y “sentimos” el ambiente del lugar, incluso sin ser conscientes.
Un niño llora y captamos su deseo interior, si tiene hambre o tiene calor...
...Algo así como “el aire” que rodea a una persona o su ambiente...
Sucede que entre dos personas, el ki se comunica, se sintoniza. En otras ocasiones, por mucho que se empeñen por tener intereses comunes, el ki se comunica con dificultad.

Podríamos decir, que en la educación Seitai el ki es el aspecto fundamental.
Cualquier situación, como tocar a alguien en el hombro, mover la mano, cocinar, hablar o pintar.. cambia sustancialmente con la comunicación del ki.
Por ejemplo, a través del yuki, el ki se comunica y esto puede suceder con naturalidad si alejamos de nuestra mente toda intención. Desde luego, no buscamos “curar”, como sucede en técnicas terapéuticas, simplemente “escuchar” la voz, a veces muy silenciosa, del ki, prestar atención con todo el ser.
O a través del gyoki donde el ki se trabaja a nivel individual, podemos “sentir”, por ejemplo, como en determinadas zonas de la espalda aparece cierta sudoración, fenómeno debido a que el ki se encontraba atascado y quiere fluir para regular el estado.
En Seitai cultivamos la sensibilidad en el mundo del ki y nos vamos acostumbrando a “sentir” su calidad o presencia. Cuando hablamos de “sentir” nos referimos a las percepciones que vienen del instinto, no al sentir de tipo emocional.
Así, solemos emplear expresiones tales como: el ki está estancado en tal zona de la espalda; el ki fluye; mover el cuerpo a trvés del ki; el ki está turbio; esta persona percibe muy bien el ki; ki transparente, ideal para hacer yuki; ki alegre, etc.
Cuando el ki se acumula en el vientre se produce un estado de profunda calma mental y plenitud.

Pero...por favor, pongámonos de pie...

El ki: consideraciones iniciales.Práctica.


Pero... pongámonos de pie... A ser posible con los pies paralelos y separados entre sí, el ancho de las caderas. Permanecemos unos instantes lo más relajados posible, con los brazos caídos a ambos lados, de forma natural. Ahora, abrimos las manos, estiramos los dedos y permitimos que se muevan los brazos, realizando un suave balanceo hacia delante y atrás, realizando la menor fuerza muscular posible. Como si flotáramos dentro del agua. Podemos realizar este balanceo al ritmo y altura que nos resulte más cómodo.
No tardaremos en sentir una sensación agradable en las manos.
Puede manifestarse como hormigueo, calor, aire tibio, etc.
Si nos dejamos llevar en ese movimiento, sin ninguna intención mental, sin perseguir nada concreto, descubriremos como el ki agradable envuelve las manos. De hecho, abandonarnos a esa sensación nos produce un suave bienestar en nuestro interior y podemos permitirnos disfrutar de ese placer unos minutos.
A partir de algún momento, conviene no ser demasiado obedientes con las pautas de estilo de movimiento, y si apetece, podemos variarlo a nuestro gusto... levantando una mano y luego la otra, abriendo más los brazos, aleteando suavemente los homóplatos para desengancharlos, incluso moviendo la espalda como un muelle, lateralmente o retorciéndola.. Enfín, cualquier movimiento que resulte agradable... Recordemos que nuestro cuerpo está sumergido en un agua a una temperatura muy confortable y permite que nuestro cuerpo flote: el ki nos envuelve.
Cuando hayan transcurrido unos minutos... cinco, diez o más... centramos la atención en el vientre y vamos parando muy suavemente el movimiento y después abrimos los ojos.

Si hemos percibido el ki en este sencillo ejercicio, podemos volver a esa sensación envolvente cuando practiquemos yuki, gyoki o simplemente cuando queramos serenarnos y dejar los problemas a un lado.

martes, 9 de marzo de 2010

Cultura seitai II

martes, 16 de febrero de 2010

Las prácticas Seitai.

Mente y cuerpo están íntimamente ligados, de forma que el cuerpo es la fuente de la psique. O dicho de otra manera: La estructura y el estado del cuerpo determinan el estado de la mente y viceversa. Por ello, muchas prácticas se enfocan desde la perspectiva de la regulación del cuerpo, que como consecuencia, desarrolla un estado anímico.

viernes, 12 de febrero de 2010

Cultura seitai I.

Seitai, literalmente significa el cuerpo regulado.
De hecho, el cuerpo ya posee esta capacidad innata, el seitai tan sólo pretende recuperarla. 
Lo que sucede, generalmente, es que las tensiones acumuladas han conseguido que esta facultad de autoregulación quede entorpecida. 
Cuando hablamos de cultura seitai, nos referimos a un sistema de educación y sensibilización del cuerpo a nivel involuntario, incosnciente...

viernes, 29 de enero de 2010

La vida plena

El objetivo de éste blog es contribuir a la difusión de la práctica del Seitai, un humilde homenaje al maestro Haruchika Noguchi y su visión simple y profunda de la vida.
Setai es una actividad cultural y educativa para el desarrollo personal basada en el KI o energía vital.
Pero, sobre todo, difundir su práctica siento que equivale a difundir la felicidad que todos merecemos, a ver más allá de las tensiones y problemas que nos rodean. “Más alla de las nubes, el cielo siempre es azul”.